¡Una de portadas oiga!

Si, de portada va la cosa, y es que son numerosas las veces en la vida de todo diseñador que se precie, que debe enfrentarse a la difícil tarea de dar vida a la portada de un libro. Menudo “marronazo” que de tu creatividad dependa gran parte del éxito de un autor.

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Para hacerte la vida más fácil, hoy te presentamos “Un sistema gráfico para las cubiertas de libros”,  donde Rosa Llop, que se define a si misma como una ex diseñadora gráfica (de las buenas, aportación nuestra) que adora el diseño, nos trae una recopilación de portadas de libros a través de las cuales nos introduce de lleno en este apasionante mundillo. Mandanga de la buena para ponerte al día y hacer de tus portadas un trabajo fino.

Ya sabes, estas navidades déjate de muñecas de Famosa y de mariconadas varias, y hazte un “regalazo” de los buenos pillando este libraco.

Puedes encontrarlo en www.graffica.info por 18 eurillos.

Anorak, si Pixar fuera revista

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Portada de la revista Anorak

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Si Pixar fuera revista se llamaría Anorak… ¿y eso? Porque Anorak es una revista para niños que puede ser disfrutada (y mucho) por adultos. Vamos, que levante la mano al que no se le han puesto ojitos titilantes (a lo Candy Candy) con el principio de Up o se ha partido la caja torácica con Monsters (la primera, que la segunda es más regulera).

Anorak cumple con todos los mandamientos del producto infantil: buenas historias, color e ilustraciones. No obstante, lo que la diferencia de otros productos y la hace al mismo tiempo atractiva para adultos, radica en su enfoque. La publicación busca estimular la imaginación y el pensamiento del niño a la vez que entretenerlo y, de eso, nos beneficiamos también los mayores. No en vano su editora, Cathy Olmedillas, tiene un pasado de diseño “transgre-revistil” en Sleazenation y The Face. Una mami “punki” de pura raza haciendo una revista para nenes, vamos, “correctísimo” o lo que viene después.

Además, en sus 8 años de existencia se ha hecho mayor tan bien, tan guapa y con tanto éxito, que Anorak Press, la editorial responsable de su elaboración, se ha convertido en un referente y prepara más libros especializados.

Así que si queréis que vuestros hijos consuman ilustración de calidad y buenas historias alejadas de parámetros “bobesponjiles” haceos con alguno de los 4 números anuales. Y si no tenéis prole, pilladla igual y sacad a pasear al niño que se esconde tras tanto Pantone.

Ortotipografía para diseñadores

Raquel Marín orgullosa con su obra

Raquel Marín orgullosa con su obra

En estos tiempos aciagos donde prima el “háztelo tú mismo”, figuras tradicionales de la industria editorial como, entre otros, el corrector de textos, han quedado relegadas al ostracismo de las grandes corporaciones editoriales que, a su vez, han absorbido a la amplia mayoría de las pequeñas (para “pena penita pena” de los que mantenemos este blog).

Como consecuencia directa, cada vez que nos echamos un “articulito” impreso (y no impreso) al cuerpo se observan más y más fallos de ortotipografía. ¿Y qué es la ortotipografía? Pues así en fácil, porque el “nombrecito” se las trae,es la disciplina que se encarga de discernir cómo gestionamos signos tipográficos como cursivas, versales, negritas, etc. amén de otras muchas reglas, que hacen que nuestros textos luzcan más profesionales. Aunque no cumplirlas no constituye un fallo gramatical u ortográfico como tal, sí que denota desconocimiento y falta de profesionalidad.

Raquel Marín Álvarez, fundadora de lalolagrafica y tipógrafa reputada, ha dado respuesta a esta necesidad y ha publicado un manual de referencia pero que muy bien pensado. A diferencia de obras más largas y complejas que han constituido durante décadas la biblia de la ortotipografía para correctores y traductores, la autora va “al turrón”, centrándose en lo que un diseñador editorial de hoy en día necesita “si o si” para convertirse en su propio corrector de estilo y llenar así ese vacío. Además, la gráfica es muy visual y fresca, cosa fina y de agradecer.

Así que ahora, tanto si te dedicas a escribir en tu blog “frikoide” como si habitualmente realizas trabajos de índole editorial, ya no tienes excusa para poner Star Wars o Breaking Bad sin cursiva, que eso en nuestro ámbito está prohibidísimo y quedas “muy fatal”. Que conste que os lo avisamos.